jueves, 15 de agosto de 2013

Lo que me pasa con Manhattan

No lo acababa de definir, pero es como si conocieras en una fiesta a una mujer hermosísima. Bailas con ella un rato, la pasan bien, una cosa lleva a la otra y acaban besuqueándose en un sillón del fondo. Estás por agarrarle una chichi y la fiesta se acaba. Se acaba definitivament. Es hora de irse. No la sigues con ella, ni siquiera le pides su número telefónico. Se despiden con un poco de lengua y fin de la historia. Sabes que podrías ir a buscarla en otra ocasión. Siempre existe la posibilidad, pero verla otra vez significará no ver a otras. No es que ella sea la mujer de tu vida, pero no te la cogiste y eso duele un poco. ¿No pensarías en ella algunas veces? ¿No la extrañarías un poco?