viernes, 22 de marzo de 2013

Ahora

Ahora, lo que me parece impúdico es que mis amigos sepan que estoy endeudado hasta el escorbuto y que por tal motivo, ellos se sientan comprometidos a pagarme los tragos cuando salimos de noche de varones. En el fondo, todos saben que si debo la vida es por irresponsable, por que aún estoy pagando el viaje de hace dos años a un rincón nudista del sur de Francia y el gusto burgués de pasar el año nuevo en Nueva York. La verdad es que gasto mucho más de lo que gano, pero también creo que, a escondidas, en el fondo de sus cuartos, mis amigos pagan mis cuentas de paupérrimo profesor porque les encantaría estar dispuestos a vivir como lo hago yo, y de alguna manera, por no hacerlo, se rinden ante la necesidad de pagar un impuesto extra con tal de saber que alguien es tan insensato como para empeñar toda su paga de varios años en una odisea de fornicio y aún así, logrará sobrevivir a su autoinflingido desastre enconómico.

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